Una loca buscando la verdad, soñadora, con los pies en la luna, idealista, inconformista, alguien que cree que el cambio sí es posible (por eso está loca)... pero ¿Quien esta más loco? ¿El que sigue sus ideales o el que le dice al resto qué debe hacer?
Ayer fui al abrazo común por la paz organizado por Bria di Novi. Fue una experiencia muy energética, poderosa...
Es muy raro que gente que no se conoce se trate con amor... y esto fue lo que se dio ahí, en plena calle, una manifestación de amor hacia todos los seres... incluso vino un perrito callejero, atraido por las buenas vibras.
Todos estábamos fundidos en el Ohmmmmm, concentrados, mandando vibras de amor al mundo. Y nadie pensaba que era ridículo. Nadie pensaba que era inútil.
En el abrazo, se podía sentir el corazón de los otros palpitando a la par con el propio en un acto supremo de unidad: "todos somos uno", como decía una de las canciones que tras un par de veces de escucharlas me aprendí y canté.
Era todo una suerte de catarsis, en el que gritando "cu-cu-cu-cúuuuuu!" parecías mandar alegría a la humanidad. Gritábamos también a la gente que pasaba: "¡Los amamos!". Ojalá que a alguno le hayamos alegrado el día.
Finalmente, sentados en círculo, sintiendo el Ohmmm universal en nuestro pecho, compartíamos todo: la comida, el jugo y la quena.
Esto es una reflexión que nos hicieron hacer en clases de filosofía acerca de "cómo vamos a morir". El profe lo encontró demasiado rosa y holliwoodense (debe ser porque es un nihilista). Esto fue lo que me resultó:
Siento el aroma del mar y la brisa salada que acaricia mi rostro. Alzo la vista y bebo el mar con mis ojos, que entra por el gran ventanal de mi habitación. Ha llegado la hora de mi partida. Todos los que amo están conmigo, algunos lloran, pero yo estoy serena.
La vida fue mi amiga y compañera durante muchaos años y ya es tiempo de tomar otro rumbo. Siento que todo lo que viví tuvo sentido y aprendí todo lo necesario en mi existencia. Trato de consolar a mi familia dicíéndoles que fui y soy feliz. Hice todo lo que quize hacer, la vida nada me debe y es necesario tener nuevas experiencias... y descansar en armonía con el cosmos.
El momento se aproxima y siento que mi corazón se hincha de Amor hacia todas las cosas y seres. El Amor que surge de mi pecho es como una gran luz que lo envuelve todo y me permite ver desde un nuevo ángulo. Ya no hay rencores, ni penas, ni rabias... Ya no hay nada en mí que no sea puro Amor.
Miro a mi familia por última vez, y les dedico una sonrisa, no quiero que sufran. Aprieto por última vez la mano de mi amado y beso a mis hijos. Luego, cierro los ojos lentamente y lanzo mi útlimo suspito.
Cada vez que alguien me recuerde, sentirá vivo el amor que nos tuvimos.
Los hombres contemplan el mar, porque el mar es reflejo de la vida. Posee una gran energía y belleza. Durante siglos el hombre ha contemplado el mar y el mar ha inspirado al hombre. ¿Qué tendrá de mágico, que ejerce esta extraña facinación en los hombres?
El mar es salado y puede ser tempestuoso, pero gran parte de su belleza radica en estas condiciones. De esta forma, la vida tiene amarguras y grandes problemas, pero vale la pena ser vivida, pues así "aprendes a nadar", es decir, de las experiencias sacas aprendizajes trascendentes que hacen que los momentos de desolación valieran la pena.
Un mar en tormenta visto desde lejos es hermoso, igual de hermoso que mirar la propia vida, las grandes penas, y ver que todo tuvo sentido.
Cada ve que ganas un conocimiento produndo, sea de la vida o de uno mismo, estamos "aprendiendo a nadar". Una vez que se sabe nadar, jugar con las olas puede ser muy divertido. Asi mismo, mientras mayor experiencias y conocimientosde la vida se tiene, los pequeños problemas, "las olas", no son vistos como grandes peligros, sino como retos por superar y poetnciales experiencias.
De esta forma, la vida es hermosa, al igual que el mar, para quién sabe darle un sentido de trascendencia y sacar aprendizajes en los momentos de mayor tristeza.
Hace unos dias andaba por Providencia, cuando de pronto me doy cuenta de que no tengo mi morral... y siento el gran peso de haber sido robada.
Me sentí muy afectada, porque en mi mi morral habian cosas muy preciadas para mí: para empezar, el morral era ecuatoriano, al igual que un llavero de guairuro que llevaba en él y una billetera (también ecuatoriana) sin dinero, pero con mis documentos... todo esto regalo de mi abuela de ascendencia ecuatoriana.
Lo primero que sentí fue mucha pena por lo perdido, luego, sin embargo, mucha rabia hacia quien me robó ... Pero cuando mi madrina, que iba conmigo, me propuso ir a denunciar el robo a la comisaría, me negué. ¿Cómo iba a ser que por mi culpa mandaran a alguien a la cárcel? A pesar de la pena que sentí, también pensé que el que me robó no había tenido otra salida en su vida.
Yo siempre he pensado que los ladrones lo son sólo porque en su contexto social ser ladrón es lo común, al igual que en el mío lo común es trabajar. Así, la gente sigue la inercia de hacer lo que las personas de su entorno hacen, por lo que si desde pequeño se ha convivido con ladrones, lo más probable es que por inercia, los hijos continuen el camino de sus padres, a menos que tengan una educación que los haga tener posturas críticas frente a la vida.
Pero jamás imaginé la rabia que podía sentir el robado, el victimario... al que le arrebatan algo preciado o que ganó con esfuerzo. En todo caso, mi rabia no duró más de treinta segundos, porque recordé que yo tengo muchas más oportunidades que el que me robó... pero durante esos treinta segundos, la rabia fue intensa.
Supongo que aún no estoy suficientemente "evolucionada" como para empatizar al cien por ciento con el resto de las personas.
Tal vez el camino para evitar el odio ladrón-victimario (además de dar a los ladrones otras oportunidades, partiendo desde la educación) es que la víctima comprenda al ladrón y empatice con él... y se de cuenta que uno tuvo muchas más opciones en la vida que él.
En todo caso, con poca esperanza entré al Almaecenes Paris para preguntar por mi morral y... lo encontraron abierto y tirado en el suelo. Mi teoría es que el ladrón vio que no había nada de "valor" y decidió botarlo.
Creo que este aterrizaje forzoso a la realidad me más conocimiento acerca de mí misma, sobre hasta que punto puedo controlar a la "bestia-ego" interior y empatizar con el resto. En el fondo, fue una buena experiencia, a pesar de las lágrimas vertidas.
Ayer volví de mis vacaciones en el norte... inexorablemente debo volver al colegio, a la rutina, al estudio... que sé que en el fondo va a ser por mi bien,por mi futuro y todo eso.
Lo más difícil es toda la presión que hacen los profesores y los mismos compañeros por la PSU, el First Certificate (prueba que certifica que sé hablar inglés) y el Sprachdiplom (certifica que sé hablar alemán). Por suerte mis padres son muy comprensivos, y opinan que la PSU es un paso, no el fin del mundo. Aunque lo más seguro es que me vaya bien, porque en general soy buena alumna.
Creo que voy a decidir estudiar leyes, y especializarme en derechos humanos, que es lo que me más me interesa... lo que me preocupa es que la carrera sea muuuy fome, y consista solo en aprenderse la constitución de memoria durante cinco años. En todo caso, si me arrepiento y no me gusta, siempre me puedo cambiar internamente, porque leyes es el puntaje humanista más alto. Pero también voy a tratar de dedicarme al arte... tal vez armar un grupo de teatro amateur o algo así.
Y sé que si no quedo, igual puedo dar la PSU de nuevo y no es tan terrible.
Igual me da un poco de miedo todos los cambios... este año voy a ser mayor de edad... me voy a convertir en una ¡adulta! que asco, ojalá no termine igual de amargada que ellos y ojalá que no pierda las esperanzas que tengo de cambiar el mundo y me resigne como ellos a seguir el orden establecido sin cuestionar jamás nada. Por otro lado, voy a dejar a mis compañeros y amigos atrás y voy a ir a un lugar completamente nuevo, en el que no conozco a nadie... ¿Encontraré gente con intereses parecidos a los míos?
Supongo que por ser mi último año de escolaridad, debería disfrutarlo... y no pensar en tantas estupideces.
Es de lo más frustrante. Yo me muero de ganas de ir a la 8va Jornada de Desobediencia Civil y No Violencia Activa, que es un taller interactivo en el que te explican acerca de la Acción Directa No Violenta y te invitan a unirte a Bria di Novi (Brigada de Accion Directa Noviolenta: http://www.briadinovi.blogspot.com/). Esta brigada hace arte callejero con mensajes super potentes sin caer en la espiral de violencia.
Pero mi madre me lo tiene prohibido. No quiere que me convierta en una activista, ni siquiera en una activista no violenta, porque está convencida de que voy a terminar tirando bombas molotov en la Alameda y escapando del huanaco. Nada más en contra de mis principios!!!
No tengo idea sobre qué estudiar, pero si estoy convencida de algo, es que mi vocación es ser activista, pero activista noviolenta. En tercero básico, por ejemplo, organizé una "organización" para "salvar a los animalitos" y pensaba mandarle una carta al presidente para que sancionara el maltrato animal y mandara fiscalizadores a todos los dueños de mascotas... Y estaba convencidísima de que mi "plan maestro" iba a funcionar... Si eso no es una vocación, entonces estoy muy perdida en mi vida.
Pero parece que nada de eso entiende y voy a tener que esperar nueve meses más para ser mayor de esad y poder hacer lo que se me antoje. Pero me da harta pena que mi madre no entienda que eso es lo que quiero hacer con mi vida, y me va a doler mucho hacerlo sin su apoyo ni aprobación.
Creo que el sentido de la navidad va mucho mas alla de entregar objetos... creo que los objetos representan el Amor que queremos entregar a la personas que amamos para tratar de hacerlas felices.
Esta Navidad fue muy especial, porque hice un par de cosas que no había hecho nunca antes y fueron un verdadero regalo para mí...
Fui a ayudar de voluntaria a una ONG (Organización No Gubernamental) llamada World Vision. Mi tarea -y la del resto de los voluntarios- era abrir los regalos que mandaba la gente para los niños más pobres del sur, revisar que fueran aptos para niños, "archivarlos" en el computador y mandarlos a la dirección correcta. Además de que el trabajo por una buena causa me gustó, conocí mucha gente buena y simpática con mis mismas inquietudes...
Vagamente cruzó por mi mente el pensamiento de que además de ayudar aliviando la pobreza de la gente, también debería ayudar a corregir las causas de la pobreza...
Al final hubo una linda fiesta de Navidad para los niños de la comuna de Renca. Me llamó la atención una linda niñita de casi dos años, la misma edad que mi hermanita menor, que era muy tierna y bonita. La tomé en brazos y para mi sorpresa pesaba prácticamente la mitad de lo que pesa mi hermanita. De pronto, pensé que ella podría ser mi hermana y yo podría estar viviendo en Renca... y me sentí muy afortunada por las oportunidades que he tenido en mi vida. Creo que si la vida te ha dado las oportunidades para recibir una buena educación, deberías tratar de contribuir en algo para que todos puedan tener la misma fortuna que tú.
Al momento de repartir los regalos, los organizadores se dieron cuenta de que se habían traspapelado, por lo que hubo niños que se quedaron sin nada. Observé que un chiquitito de ocho años estaba sentado solito y triste... no tenía regalo mientras el resto de los niños abrían los suyos con mucha emoción. Sentí un nudo en la garganta y les dije a los organizadores que quedaba un niño sin regalo, pero solo me respondieron "bueno, pero la mayoría sí tiene".
Luego, estábamos ordenando cuando apareció un grupo de niños y nos preguntan si no quedaba nada para ellos. Habían sobrado dulces y yo estaba llevando una bolsita para mi hermanita, pero sentí que el corazón se me encogía cuando los organizadores les digieron que sólo los que habían venido a la fiesta tenían derecho a comer. Movida por una profunda emoción, fui hacia ellos y les di mi bolsita, pidiéndoles que compartieran entre todos. Los organizadores vieron mi acción y tomaron rapidamente las bolsitas de dulces que sobraron, las repartieron entre todos y cerraron la puerta para que no llegaran más niños. La verdad, en general su actitud me pareció demasiado fría.
Por otro lado, el concepto de "niños pobres" siempre había sido muy abstracto para mí, hasta que con mi familia, decidimos ir a recoger las cartas que los niños le mandaban al Viejito Pascuero y servir de "ayudantes" en el correo... Recogimos dos cartas. Así, salimos a buscar un coche para una guaguita que se llamaba Matías y algún juguete para un niño llamado Jan.
Así, comprobé con mis propios ojos que el concepto de pobreza no era nada abstracto. Matías y sus hermanos, de la comuna de Renca, viven en unas condiciones sanitarias inaceptable. Su patio está lleno de barro donde los niños juegan y huele fatal. Una sandía está expuesta al calor del verano, negra por todas las moscas que la rodean. La casa es algo más que unos cuantos palos apilados. Y Matías... Matías es una guagua muy hermosa. En ese momento sentí una profunda pena por él... Es sólo un bebé y ya está marcado por la predestinación social. ¿Qué culpa tiene para estar viviendo así? ¿Por qué no puede llegar a ser un médico? La gran mayoría no puede elegir... y ese bebé hermoso es la prueba más concreta. En estos momentos, mi corazón se encoge al recordar sus bellos ojitos llenos de alegría y su sonrisita desdentada al ver el juguete que le trajimos: un patito que hacía "cuaak" cuando lo tocan.
Luego fuimos a la casa de Jan. Era una casa mucho más armada que la de Matías, y sus problemas son diferentes a los de Matías. Nos recibió la abuelita de Jan, que nos contó que les iban a embargar la casa y que ella debía hacerse cargo de Jan porque la mamá de Jan murió de cáncer. Tambien nos contó que Jan tenía leucemia y que sobreviviría uno o dos años más si se hacía un tratamiento muy caro. Entonces entró Jan jadeante y expectante por ver qué le había traído el viejito pascuero. Estaba muy impresionado, sin palabras, casi pasmado y solamente atinaba a sonreír con felicidad. Al saludar a un tío de Jan, nos dimos cuenta de que estaba ebrio... la abuelita debe estar pasándolo muy mal con un hijo que no la ayuda y la carga de un niño que debe costearse un tratamiento...
Al ver a Jan y saber que iba a morir sentí ganas de llorar, ganas de que pudiera disfrutar de la vida un poco más, ganas de que nada de todo esto fuera real y que no existieran niños como Matías o Jan, ganas de que todo fuera un sueño y todos los niños pudieran estudiar, jugar, reir y ser lo que quieran ser cuando crezcan...
Una vez en el auto, miré por la ventana y contuve las lágrimas de tristeza, que eran algo ásí como la culminación del proceso que viví esa semana: trabajando primero con la pobreza en abstracto (voluntariado en World Vision) y luego vivenciándola en los ojos de esos niños...
Yo no quiero ayudar solamente a Jan y Matías, quiero que no exista ningún niños que deba vivir en esas condiciones, quiero que todos tengan la misma calidad de vida, que puedan ser felices, sanitos y vivir con una familia que los ame... Tengo la certeza de que si muchas personas se unen a este sueño, es inevitable que algún día se lleve a cabo...
Feliz Año Nuevo y que éste venga lleno de esperanza para los que más la necesitan.
PD: Hacía mucho tiempo que no escribía, en parte porque no me había pasado nada interesante ni se me había ocurrido ninguna idea "genial" o loca y porque estaba en las pruebas finales de III medio. Espero que aún quede alguien que se de una vueltecita por aquí...